Después de darle caña de verdad, tres torneos y más de quince partidos a las espaldas, creo que ya tengo criterio para valorarla, y la verdad es que estoy encantado con la compra.
Lo primero que llama la atención al usarla es la capacidad. Tiene muchísimo almacenaje y una cantidad de compartimentos que enseguida se vuelven imprescindibles. Entre los nueve bolsillos de todos los tamaños acabas colocando cada cosa en su sitio: las palas atrás en su compartimento dedicado, las zapatillas por separado, la ropa de cambio, y hasta hueco para monedas, llaves, cargador o lo que se te ocurra. Nunca me ha faltado espacio; al contrario, casi siempre me sobra. Para quien va a torneos y necesita cargar con medio armario, es una gozada no tener que decidir qué dejarte en casa.
Se nota además que está pensada con cabeza. El compartimento trasero para la pala va forrado con un material termorregulador, algo que se agradece cuando dejas el paletero al sol o pasas de golpe del calor a un sitio con aire, porque la pala no sufre esos cambios bruscos de temperatura. El tejido es impermeable, así que ni la lluvia ni un botellín que se derrame dentro te van a dar un susto. Y la espalda acolchada se agradece de verdad cuando toca cargarla un rato.
Como único apunte menor, las asas absorben algo más de sudor que las de un paletero clásico, pero es un detalle sin importancia frente a todo lo demás.
En resumen: una compra segura, versátil y de calidad, que cumple de sobra tanto para competir como para el uso diario. La recomiendo sin dudarlo.